
El fenómeno de la migración ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Los individuos que de manera obligada o voluntaria emigran de sus países de origen no abandonan del todo su cultura. Estos están consientes de que al consolidarse dentro de una nueva nación, se tienen que acoplar a las nuevas oportunidades de acceso de las diferentes esferas de interés social, entre ellas la cultura.
La cultura constituye una parte fundamental de la esencia de cada individuo. Se crece y se forma en ella. Es algo que muchas veces no depende de la elección propia, sino que es impuesta y forma estructuras de acción y comprensión pluralizadas a lo largo y ancho del mundo.
México es una país con un gran bagaje cultural. Los mexicanos, sin importar su posición social, etnia, religión, orientación sexual o género, están cargados de elementos que representan gran significación y caracterizan a todo un país. Las tradiciones son un claro ejemplo de esto.
En Estados Unidos, sobre todo en California, los individuos con nacionalidad mexicana representan un alto número dentro de la población total del estado. A través de los medios de comunicación en dónde se plasma la estampa de la identidad californiana, podemos percibir la adaptación de modas llevadas desde México.
De todo esto, nace el interés por conocer un poco más acerca de esa exportación cultural mexicana hacia Estados Unidos. La gente no solo carga con la esperanza de un futuro más prometedor, también cargan con la virgen, el molcajete, el zarape, la esencia en sí de la cultura mexicana.